miércoles, 9 de abril de 2014

Saliendo del pozo

Lucas 22:31-32 ddice así:

"Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y tú, una vez que hayas regresado, fortalece a tus hermanos."

...cuando estamos mal, Cristo intercede para que nuestra fe no falle, cuando nos restauramos, nuestro trabajo es restaurar a los hermanos

Cristo ha previsto para cada uno de nosotros las dos situaciones, asi que no nos desanimemos cuando estamos en lo profundo de la angustia, estamos preparándonos para tomar el relevo de los que nos estan ayudando a salir...
Dios los bendiga y los guarde, y haga el sol, resplandecer sobre ustedes

viernes, 18 de octubre de 2013

Mi madre Golosa




Mi madre fue siempre muy golosa. Desde que tengo memoria la recuerdo cada noche, saboreando un trocito de chocolate, su dulce preferido.Su día era intenso, siempre estaba haciendo cosas, jamás descansaba. Recuerdo que de niña pensaba cómo podía hacer tantas cosas sin cansarse, sin decir basta. No tenía nunca un tiempo para ella, excepto por ese ratito mágico que se tomaba por la noche, antes de irse a dormir.
Se sentaba en un sillón y tomaba un chocolate pequeño. Mientras lo iba saboreando cerraba los ojos y yo me imaginaba que soñaba con otra vida, tal vez menos ocupada, tal vez más feliz. No lo sé, jamás lo supe.
Mi madre no se quejaba, pero yo intuía que en ese mágico momento de la noche mi madre imaginaba otra realidad.
Esa costumbre era tan de ella que en cierto modo la definía, dulce, tranquila, silenciosa, reconfortante para el alma. Nunca olvidaré el recuerdo de esa imagen y el sonido del papel del chocolate que mi madre habría cada noche, todas las noches.
Las pocas veces que la vi enferma, no sólo me daba cuenta por su rostro o la preocupación de mi padre, sino porque no comía ese trocito de chocolate. Ése era para mí el principal indicio de que no estaba bien.
El mejor regalo que se le podía hacer era por supuesto, un chocolate y lo más bello era que también le gustaba compartirlo conmigo. Llegó un momento en que más allá de un hábito propio de mi madre, se había convertido en un encuentro entre ambas. Entre bocado y bocado, nos contábamos nuestras vidas, nuestros sueños y nuestras realidades.
El tiempo pasó, yo hice mi vida, tuve mi hogar, mis hijos y mi madre siguió con su vida y su rutina de color marrón y sabor dulce.
Mi madre envejeció y comenzó a marchitarse, no por los años, sino porque su salud se fue deteriorando. Hice todo lo que pude, siempre. Me resistía a llevarla a otro lugar, a obligarla a abandonar su hogar, así como la memoria y la salud la iban abandonando a ella.
Llegó un momento en que ya era imposible que viviese sola, yo no podía abandonar por completo mi hogar y nunca encontré alguien que la cuidase como ella merecía ser cuidada. Y entonces, la tuve que llevar a una casa de reposo, donde la atendían las veinticuatro horas y estaban pendientes de todo.
No me gustó hacerlo, sentí que le fallaba, que la traicionaba, pero a veces –muchas en realidad-uno no hace lo que quiere, sino lo que la situación obliga a hacer.
Todos los días iba a visitarla y no faltaba en mi bolsillo un chocolate para compartir. A veces la encontraba dormida y se lo dejaba para más tarde.
Cuando se sentía con ganas de charlar, era para mi una fiesta compartir ese momento en el que parecía que el tiempo no había pasado y que ella seguía en su sillón de siempre.
Pero así como los chocolates se derriten, se terminan o se ponen viejitos, la vida de una persona también se va apagando.
Para mi también habían pasado los años y si bien es cierto que uno va perdiendo cosas con ellos, también lo es que se ganan otras, el valorar lo que se tiene y se ha tenido, el atesorar los momentos como si fuesen los últimos y el saber que porque todo o casi todo tiene un fin, hay que disfrutarlo.
Un día como tantos llegué, le di un beso, me senté a su lado y le pregunté si quería un trocito de chocolate.
-No gracias-contestó sin mirarme y supe, sentí que ya no habría retorno.
Su salud era cada vez más precaria, como su memoria, como perdida era su mirada y como inexorable su final.
No me resigné, cada día cuando iba a visitarla, le ofrecía chocolate. Ya casi no se daba cuenta de ese mimo, de ese gesto de amor que significaba esa golosina, pero ella merecía que yo se lo siguiera ofreciendo. Era como un homenaje a tantos años de dulce compañía que ella me había dado.
Otro día, uno especial, me sorprendió pues me contestó que si, y lo saboreó con los ojos cerrados, como hacía cuando era joven, y lo compartimos conversando felices como tantas otras veces.
Me fui feliz y ése fue el último día que la vi con vida.
Mi madre murió al día siguiente y no pude despedirme, o en realidad sí. Hoy creo que ella volvió a conectarse conmigo ese día para decirme adiós a nuestra manera y a su modo, un modo dulce y tranquilo.
Hoy soy yo la que todos los días come un trocito de chocolate. También cierro los ojos y no imagino otra vida, imagino a mi madre acompañándome y compartiendo conmigo este hermoso ritual de amor.
Fin

jueves, 17 de octubre de 2013

Qué sembraste hoy?

Todo en la vida tiene que ver con siembra y cosecha. Por eso es importante que prestes atención que es lo que estas sembrando. Muchas veces no tenemos en cuenta este principio tan importante en nuestras vidas. Fides Rock

Gálatas 6:7:dice No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre SEMBRARE, eso también segará.
Si quieres tener un futuro lleno de frutos abundantes y de riquezas divinas presta mucha atención a partir de hoy cual es la semilla que estas sembrando, ya sea con palabras o con tus acciones. Porque conforme lo que siembres será el futuro que tu mismo te estés edificando. Siembra semilla de cosas buenas para obtener una cosecha de frutos buenos.

Desocupado se busca

Buenos dias amigos, empecemos activando la bolsa de trabajo, porque se que muchos andan por ahí quejandose, que no tienen nada que hacer, que sus vidas no tienen sentido...


* si eres un desocupado, esta es tu oportunidad
* si eres niño o muy joven y te rechazan en todos lados, aca te daran trabajo igual...
* eres ama de casa y no puedes trabajo de tiempo completo...aca se contempla el tiempo familiar, es mas, te pagan por dedicarle tiempo a tu familia!!
*si eres anciano y en todos lados te marginan, aquí no! Tu experiencia de vida y contactos, te daran un buen puesto.

En fin amigos, todos seran bien recibidos en este empleo...ya no quiero escucharlos decir, no hay ningún sitio para mi...

martes, 15 de octubre de 2013

Buen lunes para todos!!

Buenos días amigos...Dios los bendiga esta mañana y les de las fuerzas para afrontar esta semana con una sonrisa en el rostro.
Y ante cada dificultad que se presente, vale aplicar esta clave...Ama, Cree, Sonríe..

Siempre confiando en Dios, El que fue, quien es y quien vendrá para buscarnos...
y  mientras esperamos Su Glorioso regreso, no dejemos de llevar el mensaje de salvación a todo aquel que quiera escuchar Su Palabra...porque tal vez, crea y alcance salvación.

Llevemos el mensaje con  Amor por las almas perdidas, con fe en que tal vez crea y escuche, y con una sonrisa...es la forma de desarmar al enemigo
nora

jueves, 10 de octubre de 2013

Salmo 90

Sean bendecidos tus pasos en esta mañana mi amigo...
Nada simboliza mejor los deseos de nuestros corazones que un Salmo, y este en particula ha bendecido mi mañana.

Acerquémosnos a Dios, confiadamente. Mientras  nos ocupamos de las cosas de nuestro Padre Celestial, El mira por los nuestros, la familia, los padres o hijos, los esposos o los hemanos...El vela.
El promete ...y cumple
El esta al pendiente de nuestro trabajo...y lo bendice

Salmo 90:12-17
"Enséñanos a contar de tal modo nuestros días, Que traigamos al corazón sabiduría.
 Vuelve, SEÑOR; ¿hasta cuándo? Y compadécete de Tus siervos.
 Sácianos por la mañana con Tu misericordia, Y cantaremos con gozo y nos alegraremos todos nuestros días.
Alégranos conforme a los días que nos afligiste, Y a los años en que vimos adversidad.
Sea manifestada Tu obra a Tus siervos, Y Tu majestad a sus hijos,
Y sea la gracia del Señor nuestro Dios sobre nosotros. Confirma, pues, sobre nosotros la obra de nuestras manos; Sí, la obra de nuestras manos confirma."